:: DE VUELTAS POR SALAMANCA
En Noviembre de 2006 el ISP conoció el cambio del equipo directivo. José Luís Corzo hizo paso de responsabilidades a Antonio Ávila. El paso de responsabilidades es siempre un momento crucial para cualquier institución. Pero todo cuenta sobre todo el espíritu que mueve los implicados. Así el espíritu de profunda hermandad que caracteriza esta casa ha permitido que desde el dialogo y espíritu de servicio dar la continuidad sin apuros. Nuevos rostros conocen la oportunidad de servir más de cerca los intereses y exigencias del ISP, donde en primer lugar figura lo humano, para después lo académico y más. Lorenzo de Santos aparece en nuevo cuerpo directivo como el secretario general al lado de José Luís Segovia que pasó a ocupar la silla que corresponde a la Biblioteca.
Los cambios contienen una riqueza en la medida que por un lado saben ofrecer novedades y por otro saben responder sobre lo que ya hace parte de la tradición de la casa. Fue desde este horizonte que la visita a Salamanca que ya figura entre lo que hace parte de la tradición de la casa ha vuelto a mover espíritus y a dejar muchos ansiosos contando los días y los meses para que diminuye el frío del Invierno y llegue la Primavera para que en un ambiente típicamente primaveral al cántico del golondrina escuchar el gran anuncio: VAMOS DE EXCURSIÓN A SALAMANCA. A los alumnos del ISP les encanta este anuncio porque la excursión de Salamanca siempre deja recuerdos. Además es una referencia obligatoria porque bien profetizó Unamuno:
Salamanca, Salamanca, / renaciente maravilla / académica palanca de mi visión de Castilla. / Oro en sillares de soto de las riberas del Tormes; / del viejo saber remoto / guardo recuerdos conformes.
Yo preguntaría a Unamuno ¿Quién resistirá a una excursión de Salamanca? Talvez uno de estos que no les encanta deleitar de la naturaleza y penetrar en lo profundo del arte y vivir lo más hondo que el interior puede inspirar olvidando que Fraile Luís de León mereció sentencia por traducir el libro de los Cánticos de los Cánticos; que Salamanca guarda vítores, ostenta lo más bello del gótico; es la cuna del portentoso edificio – monumento que visualiza la Universidad Pontificia del mismo nombre donde reside el alma y el esplendor de los más ilustres doctores que hincaron con sus tesis doctorales y al obtener la máxima calificación exigible merecieron sellar sus nombres en el portal de sus paredes; Salamanca es este lugar que se rinde reverencias empreñadas de una historia que reluce siglos que conoció “inmortales” como Francisco de Vitoria, Miguel Unamuno y tantos otros ilustres que continúan vivos en sus calles, avenidas, centros sociales o aún en fundaciones de carácter filantrópicos. Por fin, de todo que se puede decir de Salamanca lo más importante es saber que el ISP es uno de los “afluentes” de la Universidad Pontificia de Salamanca cuyo caudal acoge en Madrid gente de todos los continentes como verdadera expresión de interculturalidad en el mundo globalizado. Es desde esta perspectiva que nació la motivación que cubrió los alumnos del ISP en el día 17 de Mayo de 2007 cuando pelas 8. 53 horas se vieron reunidos en un autobús de dos pisos cargando los tres cursos que son el “menú” de la casa: el Bienio, el curso de Actualización y el de Formación Permanente. Cada uno sentó donde quiso pero sobre todo con quien quiso para tornar más amena aquel viaje que debería durar dos horas malogrado el estado “febril” del autobús que no pude correr más de 40 Km. /h salvo cuando le tocara un declive. El ambiente que se recalentaba en la medida que el autobús se alejaba de Madrid con voces creando armonía porque cada uno decía lo que le daba la gana empezó a ser aburrido, pues ni los chocolates ni los caramelos de Paloma, la matrona del curso de Formación Permanente, dadas con mucha hilaridad sirvieron para aclamar los ánimos porque con aquella marcha del autobús comparable a la tortuga muchos se sentían ahogados. Pero dos antídotos cobraron el ánimo a los excursionistas: Las palabras de Lorenzo de Santos que proclamó que no regresaríamos de aquella tortuga y las declamaciones poéticas de José Luís Corzo que aprovechando su talante de buen pedagogo fue capaz de arrancar la risa y el aplauso de sus oyentes. Eran casi 11. 15 horas cuando los excursionistas bajaron del autobús y sus pies besaran el suelo salamantiniense. No se podía perder más tiempo. Así empezando por mirar debajo arriba las gigantescas torres medievales de la Catedral y recurriéndola desde su interior contemplando esta mezcla del viejo en el nuevo, es decir, contemplando la Catedral Vieja y su maravilloso retablo, la ciudad desde la atalaya de la Torre Mocha y la gran Catedral Nueva desde su andén interior, solo las imágenes registradas por las cámaras serán capaces de revelar lo vivido por cada excursionista. Marie Jeanne, camerunesa de nacionalidad casi sacaba fotos en cada paso que daba dentro de esta obra prima a “sui generis” porque no quiso perder ningún detalle. Dice que admiraba Notre Dame de Yaoundé, construido en el año 2000, pero este gótico a lo lado del románico era algo inédito y una preciosidad que sólo Salamanca sabe ofrecer a sus ilustres excursionistas y turistas. Tras la Catedral fue el espectáculo de la descubierta de la rana buscada por tantas pupilas seguido de los dedos que anuncian la descubierta. Las cámaras por ser digitales reúnen ventaje porque los megabites no se agotan, por eso, los registros no paran. El paso siguiente fue la entrada en el edificio de la Universidad donde los excursionistas fueron recibidos por el amable decano que los dirigió a la sala en que se cantan las tesis doctorales donde fueron dadas algunas explicaciones sobre el funcionamiento de la página web y otros pequeños detalles protocolares. Siguiese la visita a los vítores, a la aula Magna, a la Iglesia con un estilo único, el claustro, los nombres de aquellos que quemaron el celebro y convencieron el jurado y que cargaron con el título de Doctores y por fin la Biblioteca que incluyó la visita de una pequeña exposición de fotografía contenida en el pasillo de la salida de la Biblioteca que pasó desapercibido por muchos que no tuvieron el ojo clínico y la oportunidad de desfrutar aquello pequeño detalle impresionante. Tras todas estas rondas el estomago empezaba entonar un himno que tenía por título: “yo no sé si tengo hambre o apetito”, Eso fue de inmediato respondido con la subida al famoso restaurante Fonseca que salvo la publicidad blindó sus clientes con distinguidos trozos de pollo, un buen vino salamantiniense, agua en gorda botellas y un buen postre de fruta. Reanimadas las fuerzas las voces subieran de tono porque cada uno quería impresionar a los que estuvieron con él a la mesa. Fue en esto ambiente cuando todo parecía terminar bien Maruja, una de las excursionistas llevó un tumbo sorprendente quedando en estado de inconciencia. Acogida por sus compañeras en este mundo mediático la policía no se hizo tardar y la ambulancia con la matricula SV – 4034 – CVP de pronto vino en socorro de Maruja. Lo peor no aconteció y la excursión continuó animada con los excursionistas divididos en pequeños grupos distrayendo en esta celebre ciudad cuya memoria será inolvidable tomando un café, una efusión, un helado y ¿por qué, no un chopita? Todo dio para convertir el día como magnifico y el regreso fue feliz, aunque tres de los excursionistas por razones de lugar debido al cambio de autobús tuvieron de regresar en un transporte público. Valió la iniciativa, valió la excursión, Salamanca es y será siempre “¡un vale a pena regresar” y como bien decía Cervantes citado por Unamuno: Enhechiza la voluntad de volver a ella / a cuantos de la apacibilidad de su vivienda han gustado.
! Gracias a todos organizadores! ¡Gracias a la Dirección del ISP que ofreció tal oportunidad a sus amados y queridos alumnos! ¡Salamanca un día a ti volveré!
Sevo Agostinho